| Puyo , 2010-03-02
La generosidad de la tierra y la creatividad de los tungurahuenses se vio plasmada en estos originales carros alegóricos |
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Paulina Moya Alvarez
El país entero celebra una de las fiestas más populares y emotivas, el carnaval, en donde se deja entrever la pluriculturalidad de los ecuatorianos, las ciudades más representativas por la particularidad en sus festejos son Guaranda y Ambato, la última de éstas celebra su fiesta número 59 que demuestra el espíritu tesonero de los tungurahuenses quienes supieron salir adelante tras el trágico terremoto de 1949, por ello, y para agradecer por el resurgimiento de está ciudad, uno de los números centrales es la celebración eucarística y la bendición de los productos de tan pródiga tierra que se realizó en el atrio de la Catedral .
Pero, hablar de Ambato es referirse a una de las ciudades más organizadas, productivas y bellas del país, cuna de mujeres y hombres probos, intelectuales que escribieron páginas gloriosas en nuestra historia, es por ello que cientos de visitantes, en época de carnaval, deciden visitar "El Jardín del Ecuador", que este año con el lema "Ambato ternura", es el deleite de propios y visitantes.
El Ilustre Municipio y el Comité Permanente de la Fiesta de la Fruta y de las Flores, año tras año organizan variados actos de concurrencia masiva, el ambiente festivo se siente en toda la ciudad, sus calles y balcones lucen decorados con los característicos colores verde y rojo, de la bandera de la ciudad, así como con las más variadas y vistosas flores.
Turistas nacionales y extranjeros se dieron cita en la tradicional Avenida Cevallos, pues a las 9h00, hora ambateña, la banda municipal entonó la tradicional canción "Ambato Tierra de Flores" y el primer carro alegórico daba inicio a un desfile lleno de colorido, creatividad, belleza y música, todo perfectamente organizado, no podía ser para menos, la capital de provincia de Tungurahua, "la tierra de los tres Juanes" celebraba sus carnaval cultural, uno tras otro empezaron a desfilar los más hermosos carros alegóricos, con diseños únicos e irrepetibles confeccionados con frutas, granos, pan y las más variadas flores, el diseño y elaboración de los mismos, tomó varios meses a los talentosos organizadores y los resultados como todos los años, fue aplaudido por los cientos de asientes que no dejaban de admirar el desfile.
Minuto a minuto este encuentro de confraternidad se engalanaba con el paso de carros alegóricos, bandas de pueblo, grupos folklóricos, artistas y con las comparsas de los colegios más representativos de la ciudad, los jóvenes lucían trajes de colores llamativos y bailaban perfectamente coordinados, pues esa era la recompensa tras varios meses ensayar las coreografías, y pese al sol y lo agotador de un desfile que duró más de tres horas, los participantes no perdían la energía para ofrecer un espectáculo realmente inolvidable, que la noche del lunes en, medio de luces, se repetirá en la tradicional ronda nocturnal. |